¿Qué harías si despertaras en el cruce de Shibuya, nadie
pudiera verte y un temporizador en tu mano marcara que solo te quedan siete
días de vida? Con esa premisa arranca The World Ends with You, uno
de los RPG de acción más peculiares de Square Enix: una historia sobre muerte,
confianza, identidad y la necesidad de dejar entrar a otras personas a nuestro
mundo.
Una historia dividida en tres semanas.
El protagonista es Neku Sakuraba, un adolescente antisocial
que despierta en el Underground, una dimensión paralela donde las almas de los
muertos participan en el Juego de los Segadores. La regla es simple y brutal:
cumplir una misión diaria o desaparecer para siempre. Pero el verdadero reto no
está solo en sobrevivir, sino en aceptar que nadie puede ganar solo.
Durante la primera semana, Neku forma un pacto con Shiki Misaki, una chica optimista que también carga con inseguridades profundas. Al principio, él la rechaza e incluso intenta traicionarla, pero el combate contra los Noise —las criaturas que amenazan a los jugadores— lo obliga a entender que confiar en alguien más no es una debilidad. Al final, Shiki logra volver a la vida, mientras Neku debe jugar otra vez.
La segunda semana lo empareja con Joshua, un chico
brillante, arrogante y lleno de secretos. A medida que Neku recupera recuerdos,
descubre que su muerte no fue accidental y que Joshua podría estar relacionado
con su asesinato. La tensión entre ambos crece, pero también lo hace la duda:
¿puede Neku confiar en alguien que quizá lo traicionó?
En la tercera semana, Neku queda prácticamente solo hasta
que Beat, antiguo rival y exsegador, decide aliarse con él. Juntos descubren la
verdad: Joshua es el Compositor de Shibuya y todo el juego fue una apuesta para
decidir si la ciudad merecía salvarse. En lugar de dispararle al final, Neku
baja el arma. Ese gesto resume su evolución: aprendió a confiar.
Por qué sigue siendo especial.
Más allá de sus giros argumentales, The World Ends with
You destaca por cómo integra Shibuya en cada aspecto de su identidad. La
moda, la música, las calles, las marcas ficticias y la cultura juvenil no son
simple decoración: forman parte de su sistema de juego y de su mensaje. Su
combate en Nintendo DS aprovechaba la pantalla táctil, el stylus y la doble
pantalla, mientras que Final Remix adaptó la experiencia a Nintendo
Switch con controles táctiles y Joy-Con, además de añadir un capítulo extra y
música remezclada.
Hoy puede sentirse incómodo jugarlo en Switch, sobre todo
por la forma en que se adaptó un diseño pensado originalmente para dos
pantallas. Aun así, su apartado visual, su banda sonora y su narrativa
mantienen una fuerza poco común. Es un título que quizá no tuvo la distribución
ni la promoción que merecía, pero por eso mismo terminó convertido en una obra
de culto: quienes lo descubren suelen recordarlo durante años.
En lo personal, es un juego que marca porque habla de la
muerte sin quedarse solo en lo oscuro. Su verdadero centro está en el cambio de
Neku: pasar de aislarse con audífonos a caminar acompañado. Ahí cobra sentido
el título. “El mundo termina contigo” no significa destrucción; significa que
tu mundo llega hasta donde tú permites que llegue. Si te cierras, tu mundo se
vuelve pequeño. Si te abres a otros, se expande.
¿Vale la pena jugarlo hoy?.
Sí, especialmente si te gustan los JRPG con personalidad,
los personajes con evolución clara y las historias que mezclan fantasía urbana
con temas humanos. La versión de Nintendo DS sigue siendo la forma más original
de experimentarlo, aunque hoy es difícil conseguirla. La edición de Nintendo
Switch es más accesible, luce mejor y conecta con la secuela, pero su control
puede dividir opiniones.
También existe una adaptación al anime que sirve como
acercamiento rápido a la historia, aunque la recomendación principal sigue
siendo jugarlo. The World Ends with You no es solo una joya oculta: es
una experiencia sobre aprender a mirar más allá de uno mismo. Y por eso, tantos
años después, todavía merece ser descubierta.

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